Crucero por los fiordos noruegos – Monarch/Pullmantur

Ésta es una entrada especial sobre nuestras vacaciones a bordo del buque Monarch de Pullmantur.

Hicimos el recorrido Trondheim – Rostock (el mismo barco también hace el recorrido inverso, y las Capitales Bálticas).

Había viajado con mi familia anteriormente con MSC en el buque Krystal, haciendo el recorrido de Estambul – Atenas (en 2008), con Pullmantur en el buque Zenith visitando las Capitales Bálticas (2009) y en el Liberty of the Seas de la Royal Caribbean, en el mediterráneo con salida desde Barcelona (2013).

En nuestra anterior experiencia Pullmantur sufrimos el famoso incidente del incendio en Estocolmo, debido al cual pasamos unas horas en un polideportivo cual refugiaditos, haciendo malabares con unos bollos duros como granito. Lo peor de todo fue que, debido al retraso en la salida, perdimos la escala en Tallín y desde Pullmantur sólo se nos “compensó” con 100€ en la cuenta del barco (que prácticamente todo se fue en las famosas propinas obligatorias), perdiendo una de las visitas que más ilusión me hacía.

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Malabares en el polideportivo. ¡No olvidamos Tallín!

Así que después de esto no sé por qué decidimos volver con ellos, supongo que por el precio, que siendo sinceros es bastante bueno, sobre todo porque incluyen los vuelos chárter.

Opinión y recomendaciones sobre el barco

Una de las frases más repetidas era “pues en la Royal Caribbean…”. Y claro, es que las comparaciones son odiosas. El buque Monarch cumple lo que promete: es un hotel flotante con todo incluido que te lleva por los fiordos. Pero hay mucho que matizar.

Colas, colas y más colas

Prepárate para ser un borreguito desde el principio en el aeropuerto, hasta la vuelta en Madrid (o Barcelona). A nuestra llegada a Barajas a las 4.30 de la mañana (el vuelo salía a las 7:00) nos informan que el sistema está caído. Colas para facturar, para entrar al avión y unas dos horas de retraso.

Unas colas infames para hacer el check in en Trondheim, sin sitio para sentarse. Daba igual que hicieras el check in online con antelación, te ibas a comer la cola igual (otra diferente, eso sí). Además, el sistema en Trondheim también estaba caído.

Colas para los restaurantes, tanto para entrar y conseguir sitio como para coger la comida. Todo estaba organizado de una manera tremendamente ineficiente. Y da gracias si los otros cruceristas estresados no te ponían la zancadilla cuando intentabas coger un trozo de pan extra.

Cola de una hora para la devolución de los impuestos noruegos en las compras realizadas en la escalas (a un tipo de cambio MUY beneficioso para ellos, anda que no son pillos estos noruegos).

Retraso de otras dos horas en el aeropuerto de Rostock, lo que significa que salimos del barco a las 8:45 de la mañana y no llegamos a Madrid hasta pasadas las 16:00. Además había overbooking y tuvieron que reubicar pasajeros en otros vuelos. El aeropuerto de Rostock es súper triste (y supongo que barato).

Los horarios de los vuelos son horribles, madrugas muchísimo y con tantos retrasos acabas perdiendo tanto el día de la ida como el de la vuelta. Al haber tantas colas y tantas aglomeraciones tienes una sensación constante de prisa en el cuerpo. Hay que comer rápido, pedir rápido…

Camarote

Kobosov y yo estábamos en un camarote exterior de la cubierta 8, lo que significa que teníamos una maldita barca delante de la ventana. Aún así podíamos ver el mar, pero cuando el capitán (o Patrik, el director del crucero) anunciaba algo interesante para ver, como por ejemplo la segunda grúa flotante más grande del mundo (la SAIPEM 7000, ¡pero qué bien suena!) salíamos corriendo a verla desde una cubierta.

Los camarotes son MUY PEQUEÑOS. Parece evidente, pero una vez que estás allí te das cuenta de que esto no es la Royal Caribbean (bueno, y antes también, seamos sinceros). Dos personas entran justitas con sus cosas.

El baño tiene lo justo para funcionar, sin bidé, con una de estas cortinas que se te pegan en la ducha (y no es nada sexy). Hace un ruido espantoso y desde el baño no se oye la habitación, ni el teléfono.

El primer día que quise usar el secador de pelo, se puso al rojo vivo y empezó a salir humo y olor a quemado. Yo ya me temía un Estocolmo 2. Al final utilicé el de mi hermana, y mi hermana el de mi madre, en un auténtico juego de sillas con secadores.

Hacía mucho frío dentro del camarote y el regulador/termostato no funcionaba. Tuvimos que llamar varias veces y bajar a recepción (con su correspondiente cola) para que nos mandaran un técnico.

Sólo hay un enchufe europeo, y otro británico.

Comida, bebida y el todo incluido

El principal problema de los restaurantes buffets a la hora del desayuno y de la comida son las aglomeraciones (y las colas). La comida en sí no está mal, aunque echamos en falta más aceitunas en la parte de ensaladas, salmón (qué mínimo, estando en Noruega) y quizá algo más de variedad, pero en general podríamos decir que está todo correcto.

Las cenas elegantes son a la carta, excepto el primer día que es buffet, y el segundo, que es una cena de gala sin posibilidad de elegir los platos. La carta es la misma para los demás días, así puedes probar un poco de todo. La calidad es mejor que la del buffet.

El refrán dice “de la mar, el mero, y de la tierra el cordero”. Pero esto no se cumple en el Monarch ya que tanto la pierna de cordero como el mero en la parte de pescados son de las peores opciones. Recomiendo las carrilleras y el lomo de res (es lo que te respondían cuando preguntabas de qué era el lomo), en el apartado de carne. Los primeros que probé estaban bastante buenos, especialmente la ensalada de salmón, la sopa de ajo blanco, el gazpacho con langostinos y el ajoarriero.

Algunas bebidas básicas están incluidas y dan la posibilidad de pagar más para aumentar la oferta, pero en general el paquete básico es suficiente. Los cócteles están más que decentes, el vino está bien, la crema irlandesa y los cafés son buenos. Es de lo mejor del barco, así que no era raro vernos con una copa (para olvidar un poco las colas :P). Sólo eché en falta que incluyera el zumo de naranja natural.

No hay comida las 24 horas, y los horarios de desayuno y comida son bastante restringidos (lo que ocasiona más colas). Ya, ya sabemos que Pullmantur no es la Royal Caribbean …

Espacios del Monarch

El barco cuenta con bastantes cosas, al menos sobre el papel. Pero teniendo en cuenta que tiene una capacidad de más de 2700 pasajeros, se hace del todo insuficiente.

Para empezar, tiene mucho espacio desaprovechado, como por ejemplo el casino, que solía estar vacío mientras que los bares estaban tan llenos de gente que un día nos sentamos en el suelo (y otros directamente nos fuimos a los camarotes o a alguna cubierta). Los clubs de niños y jóvenes solían estar vacíos, mientras que en el salón de espectáculos no faltaba nunca algún bebé llorando.

La sala de videojuegos es muy cutre y pequeña y ni siquiera tienen un DDR (Dance Dance Revolution, no Alemania Oriental, eso ya lo tuvimos en Rostock).

La “experiencia jacuzzi” fue de lo más estresante: 10 personas en un jacuzzi con capacidad para 9 (justos), de los cuales 4 eran niñas cuya madre animaba a jugar. Así que tuvimos a cuatro niñas “nadando” por encima de nosotros y pateándonos. Debería estar prohibido, pero ahí el personal pasaba bastante.

Las piscinas estuvieron sin agua todos los días excepto el de navegación, pero daba igual porque hacía mucho frío y nadie tenía narices a meterse.

El rocódromo estaba en mantenimiento (cerrado).

El salón de espectáculos es el peor teatro en el que he estado nunca. Tiene columnas entre las butacas que quitan toda la visibilidad, y en la parte de arriba, además de columnas, hay una barandilla que queda justo a la altura de los ojos. Un porcentaje altísimo de butacas tiene una visibilidad de mierda muy mala.

Los bares están bien, pero son insuficientes para la cantidad de pasajeros, y lo mismo pasa con los restaurantes a la hora del desayuno y de la comida. Colas, falta de sitio, tripulación completamente desbordada y una sensación de desorganización. Tanto, que el día de navegación nos preguntábamos si había personal en huelga.

La discoteca tampoco está mal, tiene una pequeña pista de baile y muchas butacas; la música es bailable, lo que significa que te encuentras bastante reguetón y tacones imposibles, lo que me llevó a una reflexión feminista que daría para otra entrada.

El casino es muy grande para el público que tiene. Nadie va a Pullmantur porque esté forrado (exacto, te vas con la Royal Caribbean).Las apuestas mínimas en el Blackjack, ruleta y poker son de 5€, con lo que había 10 mirones por cada jugador (muchas veces el nº de jugadores era igual a 0 mientras el resto del barco estaba petadísimo). Lo cual no impidió que nos echáramos unos eurillos a la ruleta algunos días (y saliéramos con beneficio).

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Así que mientras los croupiers miraban:

Los bares del Monarch se encontraban completamente abarrotados:

Las tiendas son más bien caras y la biblioteca sólo tiene libros cutres en inglés y sueco, el Corán en italiano, libros de rezos judíos, la Biblia y un libro de recetas de la (adivina) Royal Caribbean.

El mercadillo que ponen de pescado, salmón, etc., es similar a lo que puedes conseguir en el mercado de Bergen… pero (aún) más caro.

La sensación que da es de cárcel, sobre todo el día de navegación, que puedes elegir entre dar vueltas en la cubierta 7 ó 12 o irte a algún bar completamente masificado.

No hay baños en todas las cubiertas y los pocos que hay suelen estar llenos (y con colas).

Actividades en el Monarch

Algunas noches son temáticas, y creo que es un fail bastante grande no avisar con antelación de cuáles van a ser. Como ya me lo conozco de otros cruceros, me llevé una tiara, diademas y diferentes vestidos por si acaso, pero podría haber atinado un poco más de haberlo sabido. En nuestro caso, las noches fueron, respectivamente:

Informal – Gala – Informal – Formal – De blanco – De flores – De negro/rock

Pero también puede haber de disfraces y otras.

Para los niños se supone que hay clubs y actividades propias, como comprenderéis no las experimenté personalmente, pero si me encontré niños en el jacuzzi dando por saco, en la olimpiada de matemáticas dando por saco, en los espectáculos dando por saco

Las actividades de baile y zumba estaban más que masificadas y era imposible hacerse un hueco. Los concursos “culturales” son un chiste: para empezar tienes que ir corriendo a tocar una mierda de campanita, con lo cual por mucho que sepas siempre va a haber un jodío niño más rápido aunque no se la sepa XD. Pero son tan fáciles que cualquiera se las sabe, en serio, no perdáis el tiempo en esto. El premio es un vaso del club infantil. Y yo me pregunto, si son actividades para niños, ¿por qué las publicitan como para adultos?

Fuimos a la Olimpiada de Matemáticas, pensaba que dos campeones de las olimpiadas de química y de matemáticas (de las de verdad) como nosotros no tendrían problemas. No contábamos con los niños y la campanita. Lo mejor fue ver a Kobosov haciendo placajes a los niños y tirándoles al suelo, bajo la desaprobadora mirada del resto de cruceristas. Patrick, el director del crucero, presentaba este pseudo concurso vestido de nerd y haciendo chistes sobre los matemáticos, para luego no poner NADA de matemáticas, sino acertijos chorra para niños. Tuve al lado a un chaval que me decía que pensaba que iba a tratar sobre grafos o algo así, y es como, aayy alma de cántaro. Yo al menos creía que sería cálculo mental. En fin, ganó un niño al que Kobosov no pudo placar lo suficiente (por la presión social).

Y lo mejor, El Gran Concurso del Barco, al que no asistimos dado el bochorno de las otras actividades. Sólo vi una pregunta desde fuera, que fue la siguiente:

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No, no es coña. Los pobres concursantes respondieron con bastante buen criterio “porque representa el sol naciente”, que no tiene mucho sentido dada la pregunta pero es que la pregunta era una mierda no tenía sentido.

En general había pocas actividades y de muy mala calidad.

El barco tiene una distribución no euclidiana de ascensores y escaleras, ojo con los cruceristas con poca orientación espacial. Mención especial a la planta sexta, que existe en medio barco pero no en el otro medio, y los ascensores que paran en las plantas con números primos (o algo así).

Espectáculos

No fuimos a todos, ni ganas que nos quedaron. El de ABBA lo recomendamos para nostálgicos, simplemente cantan las canciones y bailan, no es un musical estilo Mamma Mía pero se deja ver.

El de Shimbalaie a mí me gustó más: es novedoso, luz, colores, música clásica y acrobacias. A mi padre le pareció una mierda no le gustó, y creo que no encaja mucho con el público objetivo. De todas formas le falta algo de espectacularidad y los cortes entre las canciones son abruptos.

Gimeno Ameno tuvo dos partes muy diferenciadas: los chistes viejos y malos, súper conocidos (bastante lamentable todo) y un mini monólogo criticando el barco y los camarotes que fue bastante divertido. Es divertido porque es cierto.

Los presentadores son bastante rancios y hacen comentarios y “chistes” super machistas. Mi hermana, Kobosov y yo acabamos gritando en varias ocasiones “machista” hacia el escenario. Algunos bochornosos ejemplos:

  • (En el bingo) ¿Cuántas señoras tienen ya sus boletos? ¿Cuántas señoras van a comprarse un vestido nuevo? ¿Cuántas solteras desesperadas tenemos?
  • Chistes viejos del tipo:
    • Me han robado la tarjeta. ¿Y por qué no la das de baja? Porque el ladrón gasta menos que mi mujer.
    • ¿Cuántos años lleváis casados? ¡53! Qué paciencia él … Y qué dedicación ella.
    • Por nuestro 30 aniversario voy a llevar a mi mujer a la India. Y por nuestro 50 aniversario ya me paso a buscarla

Los espectáculos son muy antiguos y parecen de los años 50, en general no nos gustaron.

Servicios en el Monarch

Voy a hablar sólo de lo que nosotros utilizamos:

Fotografía

Son muy pesados con las fotos: foto al entrar, foto al desemabrcar, foto al salir del teatro, foto mientras cenas… Por favor, dejadme vivir. Luego te las intentan vender, y ahí no pico. Pero a mi madre le parecía que salíamos guapos y cogió de todos menos de ella. En fin. Es un recuerdo, pero no son baratas.

DVD

Como compró 7 fotos le dieron el DVD de regalo, que según mi hermana es “de pésima calidad”. Yo no creo que lo vea, directamente.

Ofertas del día

Cada día en el diario de a bordo aparecen ofertas del Spa y del Casino. Las primera siguen siendo bastante caras y las del casino están pensadas para sacarte los cuartos, evidentemente.

Eurocopa en directo

Nos tocaron algunos partidos de la Eurocopa, pero la señal era tan mala que apenas pudimos ver 20 minutos del partido España – Italia … Lo más divertido fue hacer apuestas deportivas en el casino, pero tenías que enterarte del resultado por internet o preguntando en la taquilla.

Internet

Olvidaos de contratar la wifi del barco: 17,90€/día, mientras que Yoigo (por ejemplo) te da 100MB diarios por 3,63€, más que suficientes para casi cualquier cosa. Además muchos puertos, oficinas de turismo, bibliotecas, etc., tienen wifi gratis.

Desfibrilador

Tienen algunos repartidos por el barco, pero algunas cajas están vacías D: ¿Es eso legal?

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Cruceristas

Somos Son una especie propia. La edad media debe de rondar los 80 años (es broma … los 65), se cuelan en las colas, no te dejan coger comida tranquilo, y son muy ruidosos.

Tienen a los niños asalvajados, y se meten con los bebés a los espectáculos. Pero cómo no van a llorar, si son más de las 11 de la noche D: En general, los niños se portaban mejor que los padres, que eran los que les animaban a hacer el cabra (como en el jacuzzi).

Tripulación y trato personal

En general, el trato es muy bueno, sobre todo el de los camareros. Muy pendientes y serviciales, pero hay veces que no dan más de sí debido a las aglomeraciones.

Perdí uno de mis queridos ponchos y lo tenían en recepción, así que punto para los cruceristas y camareros que no me lo robaron y lo recogieron.

Mención aparte para nuestro camarero del camarote. Nos hacía la habitación dos veces al día y bastante bien, pero sólo se dirigía a Kobosov D:, aunque el camarote estaba a mi nombre. Se sabía su nombre desde el primer día y a mí me llamaba señora a secas (si es que se dirigía a mí). El último día le pidió que en la encuesta de satisfacción le pusiera un 10, qué mala suerte para él que la encuesta sólo me llegó a mí.

Falta información sobre qué hacer en las escalas. No avisan tampoco, por ejemplo, de la dificultad que tiene subir al Púlpito y la ofertan como una excursión más (al módico precio de 108€ con ellos // 30€ por tu cuenta). Oímos que algunos pasajeros se dieron la vuelta al ver la subida.

Excursiones contratadas directamente con Pullmantur

En el crucero de las Capitales Bálticas contratamos todas las excursiones en el barco, pero dado su elevado precio (acabas pagando el doble) esta vez decidimos hacerlas por nuestra cuenta.

Estaría interesante hacer una entrada sobre recomendaciones en las escalas, qué ver, dónde conseguir wifi, pero como ejemplo de las diferencias de precio:

Lancha rápida en Flåm. Precio en el barco: 177€. Precio en el puerto, a dos pasos del Monarch: 590 coronas (unos 65€).

Tren de Flåm. Precio en el barco: 114€. Precio en la estación, a tres pasos del Monarch: 440 coronas (unos 48€).

Las ventajas obvias de contratar con Pullmantur son: la disponibilidad, la seguridad de que el barco te va a esperar y no se va a ir sin ti, el guía, etc.

Mi opinión personal es que la diferencia de precio no compensa, y es mejor ir por cuenta propia. Además no me gustan los guías.

El riesgo está en que a veces cambian las horas de atraque y salida; es precisamente lo que nos pasó en Flåm. Cogimos por internet billetes para el tren a las 11:05 porque la hora de atraque era las 9:0o, pero lo cambiaron a las 10 y encima tienen prioridad para desembarcar (más colas) los pasajeros con excursión. Aunque ahí nos colamos nosotros y otros excursionistas independientes que estaban en nuestra situación (si perdemos el tren le organizamos un motín a Patrick XD).

Puntos positivos

Venga, no seamos tan aguafiestas, ¡algo bueno tiene que tener!

Entre todos, sacamos la siguiente lista de puntos positivos o como mínimo neutrales. Y es que, a pesar de Pullmantur, hemos pasado una semana absolutamente genial.

  • Que encontraran y guardaran mi poncho
  • La barra libre
  • Hablan español
  • La cama enorme, ocupa todo el camarote, y es muy cómoda.
  • El precio, que incluye los vuelos y las bebidas
  • Nutella (y mieles) en el desayuno
  • La mayor parte del personal
  • La insonorización de la habitación, ¡no se oye nada, es genial!
  • La limpieza del camarote

A pesar de todas las quejas, repetir que nos lo pasamos genial y que volvería (al viaje, no a Pullmantur), porque aunque la Royal es mejor en casi todo, no tienen la barra libre…

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